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Conciliación y mediación

¿QUÉ ES LA CONCILIACIÓN?

La conciliación es ante todo un procedimiento no obligatorio.

Ello significa que, aun cuando las partes hayan convenido en someter una controversia a la conciliación, no están obligadas a continuar el procedimiento de conciliación después de la primera reunión. En este sentido, las partes controlan siempre la conciliación. La continuación del procedimiento depende de que éstas sigan aceptándolo.

El carácter no obligatorio de la conciliación también significa que no se puede imponer una decisión a las partes. Para poder llegar a una solución, las partes deben aceptarla voluntariamente.

Por consiguiente, contrariamente a un juez o a un árbitro, el conciliador no es una persona que toma decisiones. La función del conciliador consiste más bien en ayudar a que las partes lleguen a tomar una decisión propia sobre la solución de la controversia.

La conciliación es un procedimiento confidencial.

La confidencialidad sirve para fomentar la franqueza y la apertura en el procedimiento, garantizando a las partes que las declaraciones, propuestas u ofertas de solución no tendrán ninguna consecuencia más allá del procedimiento de conciliación.

Por regla general, éstas no podrán utilizarse en litigios o arbitrajes ulteriores. El Reglamento de Conciliación del CICA contiene disposiciones detalladas destinadas a preservar la confidencialidad en cuanto a la existencia y el resultado de la conciliación.

¿EN QUÉ DIFIERE LA CONCILIACIÓN DEL ARBITRAJE?

En la conciliación, las partes conservan la responsabilidad y el control respecto de la controversia y no transfieren el poder de toma de decisiones al conciliador.

En el arbitraje, el resultado se determina de conformidad con una norma objetiva, la ley aplicable.

En la conciliación, cualquier resultado se determina por voluntad de las partes. Por consiguiente, al decidir acerca de un resultado, las partes pueden tomar en cuenta una serie más amplia de normas, y en particular, sus intereses comerciales.

La conciliación es un procedimiento basado en intereses, mientras que el arbitraje es un procedimiento basado en derechos. El hecho de tener en cuenta los intereses comerciales también significa que las partes pueden decidir del resultado por referencia a su futura relación más bien que únicamente por referencia a su conducta pasada.

En el arbitraje una parte debe convencer al tribunal de arbitraje de lo justificado de su causa. Dirige sus argumentos al tribunal y no a la otra parte.

En una conciliación, el resultado debe ser aceptado por ambas partes y no decidido por el conciliador, una parte debe convencer a la otra o negociar con ella. Se dirige a la otra parte y no al conciliador, aun cuando el conciliador pueda ser el conducto de las comunicaciones de una parte a la otra.

La conciliación es un procedimiento más informal que el arbitraje.

Se puede combinar la conciliación con el arbitraje. En este caso, primero se somete la controversia a conciliación en virtud del Reglamento de Conciliación del CICA. Acto seguido, si no se encuentra una solución dentro del plazo definido, o si una parte se niega a participar o a continuar participando en la conciliación, se remite la controversia a arbitraje para que se dicte una decisión obligatoria en virtud del Reglamento de Arbitraje del CICA.

Función del Reglamento de Conciliación

Entendida la conciliación como un procedimiento relativamente poco estructurado y oficioso, en el que la participación continua en el procedimiento, así como la aceptación de cualquier resultado, dependen del acuerdo de cada una de las partes, el Reglamento tiene una función más limitada.

Al aceptar someter una controversia a la conciliación con las regulaciones del CICA, las partes adoptan el Reglamento de Conciliación como parte de su acuerdo de aceptación de la conciliación. Este Reglamento desempeña las siguientes funciones principales:

  • establece el carácter no obligatorio del procedimiento (Artículo 5)
  • define la manera en que será nombrado el conciliador (Artículo 6)
  • establece la manera en que se determinarán los honorarios del conciliador (Artículo 21 y 22)
  • orienta a las partes sobre la forma en que puede empezar la conciliación y en que puede establecerse el procedimiento (Artículo 10)
  • da garantías a las partes en cuanto a la confidencialidad del procedimiento y de las revelaciones hechas durante el mismo (Artículos 13 a 17)
  • determina en qué forma se repartirán las costas del procedimiento entre las partes (Artículo 24)

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